sábado, 2 de agosto de 2008

Brad Davis

Hablan de Mickey hortera Rourke, de Robert De Niro, de Al Pacino, pero nadie se acuerda de Brad Davis...


Estaba predestinado a ser una estrella fugaz. Como James Dean.
Tuvo la mala fortuna de protagonizar una película xenófoba en la era Reagan. Efectista y casi musical. "El expreso de medianoche".

Fue un éxito. Oscar de la academia a la mejor banda sonora. Giorgio Moroder fue el antecesor de la música dance aplicada al cine. "La historia interminable". Alan Parker sabe hacer musicales espléndidos pero, cuando dirige dramas, se le van de las manos. Oliver Stone es su guionista, y ya sabemos cómo se las gasta. Pólemica y dólares. Si le quitamos esa significación a los años 80, y a esta película, tenemos una gran interpretación.


Brad Davis se murió antes de que Paul Newman fuera reconocido como el actorazo que es. Pero ahí quedan Billy Hayes y Querelle De Brest.

Prisión, monasterio, claustro, cueva...

viernes, 25 de julio de 2008

En La Ciudad De La Furia

Que Nueva York tiene potencial cinemático ya lo sabíamos. Martin Scorsese, Woody Allen y John Cassavetes se empeñaron en demostrarlo a golpe de claqueta. Pero a la ciudad más reconocible del mundo le han salido duras competidoras. Desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego las megalópolis palpitan. Mirar a sus gentes es como reflejarse en el espejo.

México DF, La Habana, Medellín o Buenos Aires son los inmensos decorados por donde transitan personajes de toda índole. Sus vidas se entrecruzan a base de colisiones fortuitas. La fragmentación argumental cobra sentido.

Por la noche los amantes hacen cola para acostarse en un motel. Prefieren no hablar de política. La exuberancia de sus cuerpos contrasta con el blanco y negro que les fotografía. Es hora de tomar una decisión. Patria o muerte.

La ciudad se vuelve irreconocible tras una larga ausencia. El protagonista no se resigna y visita la casa donde transcurrió su infancia. Pero la fachada se baña con la sangre de un joven sicario. Poco antes sonaba un pasodoble paradójico: "Francisco Alegre".


"Happy Together" explora un Buenos Aires superpoblado en el que se abandonan dos extranjeros.

El malestar urbano es responsabilidad de los arquitectos e Internet un arma para combatirlo. La ciudad se rebela.

viernes, 18 de julio de 2008

Let Me Kiss You


Cuando de pequeño iba al cutre videoclub de mi barrio había una película que me intrigaba: "El beso de la mujer araña". Pensaba en aquella época que era una película de superhéroes. Si SuperGirl fue un fiasco, esta no debería ser menos. Luego supe que era un melodrama. Horror. A los ocho años quieres otras películas.
Un antifascista y un homosexual encerrados en una celda de Iberoamérica. El teatro se frotaba las manos, los actores peleaban por una sesión de más, y los Óscar miraban para otro lado. Era el momento de Reagan. Y los malos actores son malos anfitriones.

A pesar de todo, este beso argentino trasmutó a brasileño, y se obró el milagro. Sonia Braga era joven y podía parecer francesa. Raul Julia estaba vivo. Y William Hurt dolía en sus interpretaciones.

He tardado mucho en descubrir esta obra maestra. Mi videoclub cerró sus puertas hace tiempo.

Si un actor me preguntase por un monólogo le diría sin dudar que ya está todo hecho.

Lo latino está de moda. Pero antes de Eva Longoria, Jennifer López y Antonio Banderas, un tal Raul Julia actuaba en Hollywood.

Que viva Puerto Rico.

miércoles, 25 de junio de 2008

Thank God!


Y como no hay una de cal sin una de arena, ahora toca hablar de “Dos en la Carretera”. Un tal Frederic Raphael accedió a escribir el libreto de esta obra suprema.
Audrey Hepburn nunca estuvo tan delgada. Los kilos que le faltan los suple con toneladas de fragilidad. Albert Finney no llega a gentleman ni falta que nos hace. Y Henry Mancini nos sobrecoge con la banda sonora más desgarrada de la década de los sesenta.
Los saltos en el tiempo, la insoportable Ruthie, Jacqueline Bisset, y ese “¿Por qué deberían estar felices? Acaban de casarse.” La radiografía íntima y definitiva de las relaciones humanas.

La Playa


Dos turistas bobos, franceses para más inri, se topan con DiCaprio. Se aburren, las hormonas les llaman, y hay un mapa en juego. La New Age conquista Hawai. ¿Que el protagonista debería haber sido Ewan McGregor? ¿Que Hollywood resta talento y engorda gaznates? ¿Que Danny Boyle no levanta cabeza desde "Trainspotting"?


En Lejos de Kansas nos gusta lo hortera. Y "La playa" es la playa, amigos. Más en verano.


Música Techno, videojuegos mezclados con celuloide, Moby en su mejor canción, y Tilda Swinton. ¿Se puede pedir más para una tarde de domingo? DiCaprio sigue siendo una hamburguesa. Jugoso por fuera y venenoso por dentro. Su hipocresía es conocida por todos. Aboga por el cuidado al medio ambiente pero a la mínima se sube a su jet privado.


¿Y qué hace el más que solvente Robert Carlyle en este embrollo? Ay, señora. La amistad lo puede todo. Como la suya con Danny Boyle. Y las All Saints están en medio para demostrarlo con una de sus canciones más empalagosas.

jueves, 19 de junio de 2008

Time Is Running Out


Fumar acorta la vida. Metro de Madrid vuela. No es lo que tengo, es lo que soy. Parafraseando a María Teresa Campos, vaya terminando amiga.

martes, 20 de mayo de 2008

Pasión


La referencia cinéfila ya estaba presente en el Pop Art. Las serigrafías que Warhol le dedicó a Marilyn Monroe dan fe de ello.


Pedro Almodóvar conoció al artista estadounidense en plena efervescencia de La Movida. Poco ha trascendido de aquel encuentro pero la influencia de Warhol puede rastrearse en los fotogramas de “Tacones Lejanos”. Marisa Paredes aparece retratada en un cuadro como la Monroe. Su Becky del Páramo no merecía menos.


Antes de los créditos finales de “Todo sobre mi madre”, esa oda a las mujeres que actúan y a las actrices que ante todo son mujeres, Almodóvar homenajea a cara descubierta a Bette Davis, Romy Schneider y Gena Rowlands.
Truffaut amaba al cine más que a la vida. Almodóvar no llega a tanto. Sus películas destilan la pasión de un director que se nutre de sus propias experiencias vitales.


Por “La mala educación” desfila una galería de personajes masculinos que podría ser el reverso oscuro de aquellas “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. Nada es gratuito. Almodóvar tardó diez años en convertir un relato adolescente en el guión de acero que hoy leemos. Ni siquiera el desfasado Javier Cámara chirría en el drama que atormenta a los sólidos personajes.


Concisos saltos en el tiempo nos trasladan a un colegio donde las sotanas han perdido cualquier atisbo de celibato. El amor entre dos impúberes planta cara a la religiosidad enfermiza pero la película no admite concesiones. Están condenados. Tan sólo el recuerdo de Sara Montiel, "Desayuno con diamantes" o el estribillo de Cuore Matto son capaces de dulcificar el camino a la madurez.


Almodóvar realiza una nueva pirueta. Estamos en los años setenta. La sociedad valora más la libertad de un transexual drogadicto que la hipocresía de un cura caduco. Gael García Bernal borda su transformación en Zahara. Otro hallazgo: El atractivo masculino puede mutar en picardía femenina.


Los años ochenta son coloreados con pequeñas pinceladas. Atuendos del SEPU conviven con crestas y rockabillies. El cine underground pasa por sus horas grandes. De nuevo Warhol.


Y antes de concluir, Almodóvar homenajea a “Double Indemnity”. Barbara Stanwyck y Fred MacMurray en el supermercado son sustituidos por Gael García Bernal y Lluis Homar en el museo de gigantes y cabezudos. Ambas parejas planean un crimen.


Bienvenidos al Film Noir en clave almodovariana. La palabra PASIÓN precede a los títulos de crédito. Lo mismo da que sea por el cine o por la vida.